domingo, 13 de enero de 2019

Daño a ancestral geoglifo Gigante de Tarapacá: ¿Quién es responsable?

© Hernán Torres


Por Marcela Torres

Es el geoglifo más imponente de nuestro país y la semana pasada sufrió daños irreparables. Se trata del Gigante de Tarapacá, ubicado en el cerro Unitas, aproximadamente a 100 kilómetros de Iquique, en el Desierto de Atacama, en la Región de Tarapacá en el norte de Chile. La figura mide 119 metros y se presume que fue creada por antiguas culturas indígenas que habitaban la zona hace más de mil años.

Lo más triste es que los daños fueron causados el sábado 6 de enero por tres turistas irresponsables que condujeron un vehículo 4x4 por los pies y la cabeza de la figura, haciendo caso omiso a los letreros que indican el límite para acercarse al geoglifo y a las prohibiciones para dañarlo. Los involucrados son tres personas con pasaporte belga -una chilena nacionalizada, un chileno nacido en Bélgica y una ciudadana natural de ese país- quienes visitaron la zona con la ayuda de un chileno.

Foto obtenida de Twitter.

Otros turistas que visitaban el lugar, indignados por la falta de respeto y cultura, denunciaron el hecho por las redes sociales y las autoridades actuaron rápidamente, deteniendo a los tres ciudadanos belgas en el aeropuerto de Santiago cuando se preparaban para abordar el vuelo de regreso a su país. Luego del control de detención en Santiago, los turistas serán formalizados el martes 15 de enero en la comuna de Pozo Almonte, en el norte de Chile, por el delito de daños contra un monumento nacional y la pena que arriesgan va desde el presidio menor, en su grado mínimo (desde 61 días a 301 días) o máximo (desde 302 días 540 días), hasta el pago de 200 Unidades Tributarias Mensuales (unos $9,6 millones de pesos chilenos).

Falta de protección y educación

La noticia me causó dolor de estómago. Lo primero que me pregunté fue: ¿Quién haría algo así y por qué? Le tengo un afecto especial a este lugar, que he visitado varias veces. De hecho, en enero de 2010 tuve el orgullo de liderar en este sitio un ejercicio del modelo de Presión-Estado-Respuesta (PER) del turismo en el marco de un taller sobre Turismo Sustentable organizado por la Universidad Arturo Prat para operadores turísticos de la región.

El ejercicio fue muy fructífero y les permitió a los participantes analizar las presiones (amenazas) que enfrentaba este patrimonio cultural, el estado (condición) en que se encontraba y la respuesta (acciones) que se evidenciaba por parte de la sociedad. Aunque el geoglifo en sí no estaba dañado, había mucha basura a su alrededor (recogimos varias bolsas llenas de papeles, botellas plásticas y otros desechos), no existía infraestructura para el visitante y había pocos letreros.

© Hernán Torres
Marcela Torres liderando ejercicio de turismo sustentable en el Gigante de Atacama.

Aunque el Gigante ha estado expuesto por siglos y ha sufrido daños anteriormente, ninguno ha sido tan grave como éste. Lo peor es que no se entiende qué estaban tratando de hacer estas personas. El geoglifo fue creado para ser admirado a la distancia. La verdad es que no se aprecia bien de cerca. Por lo tanto, la única explicación es que este acto delictual fue realizado exclusivamente con la finalidad de hacer daño. 

¿Quién se hace cargo de la protección?

Por su ubicación, la responsabilidad de protección del importante sitio recae en la Municipalidad de Huara, cuya población es de unas 3.000 personas. Cierto, pero todos sabemos que en Chile todas las municipalidades tienen los mismos recursos financieros y, en mi opinión, dejar la protección de un patrimonio ancestral tan importante en manos de una municipalidad es una falta de visión.

Si bien el Gigante de Tarapacá es un importante atractivo, el turismo deja muy poco para la localidad de Huara, ya que la mayoría de los visitantes van por el día desde Iquique, ya sea por su cuenta o a través de operadores turísticos. Por lo tanto, los ingresos por turismo se quedan mayoritariamente en la capital regional.

Lo que debemos entender como sociedad es que cualquier daño a nuestro patrimonio cultural y natural es un daño a todos los chilenos. Espero que las personas culpables reciban sentencia de prisión, aunque sea en su grado menor, para que sirva de ejemplo y para disuadir a cualquiera que piense en dañar el patrimonio de todos los chilenos.

Además, me gustaría ver más acciones y fondos invertidos desde el nivel central de gobierno en este monumento, cuya protección no puede ser dejada solamente en manos de una municipalidad que no tiene los recursos necesarios. Me parece bien que los ministerios de las Culturas y de Bienes Nacionales envíen a arqueólogos a evaluar el daño y la posibilidad de repararlo, aunque los expertos indican que es muy difícil porque las huellas del vehículo son demasiado profundas. De todas maneras, creo que se debe evaluar cómo se financia y supervisa la protección de nuestro patrimonio con fondos nacionales.

Lamentablemente, debido a la acción de estos turistas irresponsables, las generaciones futuras nunca más podrán ver al Gigante de Tarapacá en todo su esplendor. Espero que esto no vuelva a suceder y que protejamos nuestro patrimonio como merece.

domingo, 7 de octubre de 2018

70 años de la UICN - #NaturalezaParaTodos




Por Marcela Torres

Desde 2017, he tenido el orgullo de ser miembro de la Comisión de Educación y Comunicación (CEC) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La organización está celebrando los 70 años desde su creación el 5 de octubre de 1948 en Fontainebleu, Francia, por una coalición de gobiernos y organizaciones de la sociedad civil que compartían la meta de proteger la naturaleza.

Creada también en 1948, la CEC fue la primera Comisión de la UICN. Sus más de 1.100 miembros voluntarios contribuyen su experiencia en educación, en comunicación social y en comunicación para el cambio del comportamiento para crear una cultura de conservación. La Comisión impulsa el cambio para la co-creación de soluciones sostenibles mediante el liderazgo de la comunicación, el aprendizaje y el manejo del conocimiento en la UICN y en la comunidad conservacionista mundial.

Entre sus muchas contribuciones, la CEC está apoyando el movimiento global de la UICN #NaturalezaParaTodos, que fue lanzado formalmente en 2016 durante el Congreso Mundial de Conservación de la UICN en Hawai y es impulsado por una creciente coalición global de socios que representan a una variedad de sectores.

#NaturalezaParaTodos busca fomentar el apoyo y la acción para la conservación de la naturaleza entre personas de todos los ámbitos de la vida, creando conciencia y facilitando experiencias y conexiones con el mundo natural. ¿Quieres aprender más acerca del movimiento? ¡Mira este gran video para mayor inspiración!



¡Feliz aniversario UICN y CEC!

Viviendo la #NaturalezaParaTodos

lunes, 4 de junio de 2018

Día Mundial del Medio Ambiente: ¡Sin contaminación por plásticos!


Por Marcela Torres

Terminar con la contaminación por plástico es el objetivo de las actividades de dos importantes días mundiales que se celebran esta semana: el Día Mundial del Medio Ambiente, mañana 5 de junio, y el Día Mundial de los Océanos, el 8 de junio.

“#SinContaminaciónporplásticos” es un llamado a la acción para que enfrentemos juntos uno de los desafíos ambientales más importantes de nuestro tiempo. El tema nos invita a considerar qué cambios podemos hacer en nuestra vida diaria para reducir la pesada carga que implica la contaminación por plásticos para la naturaleza, la vida silvestre y nuestra propia salud. Si bien el plástico tiene muchos usos valiosos, nos hemos vuelto dependientes del plástico de un solo uso o desechable, con graves consecuencias ambientales.

Si bien ya he escrito antes acerca de la contaminación por plástico y sobre los patrones de consumo en la industria turística, el problema persiste y no está demás insistir en su importancia.



¿Qué se está haciendo?

Muchos países, especialmente aquellos con largas costas, están tomando acciones para reducir la contaminación por plásticos. Por ejemplo, Chile aprobó el 30 de mayo de este año una ley que prohíbe las bolsas plásticas de un solo uso en todo el territorio nacional. La prohibición entrará en vigor dentro de un año para los minoristas y dentro de dos años para las pequeñas empresas.

Otros países de América Latina y el Caribe están implementando impuestos, restricciones y prohibiciones para combatir las bolsas plásticas y sus dañinos impactos en los océanos y las especies marinas.

En esta ocasión, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU Medio Ambiente) está llamando a actuar en cuatro áreas clave:

  • Reducir los plásticos de un solo uso: 50% de los plásticos de consumo están diseñados para usarse una sola vez, de modo que proporcionen una comodidad momentánea antes de ser desechados. Eliminar los plásticos de un solo uso, tanto de las cadenas de diseño como de nuestros hábitos de consumo, es un primer paso crucial para vencer la contaminación por plásticos.
  • Mejorar la gestión de residuos: Cerca de un tercio de los plásticos que utilizamos escapan a nuestros sistemas de recolección. Una vez en el medio ambiente, los plásticos no desaparecen, simplemente se vuelven cada vez más pequeños, duran un siglo o más y es así como ingresan a nuestra cadena alimentaria. Los esquemas de gestión y reciclaje de desechos son esenciales para una nueva economía del plástico.
  • Erradicar los microplásticos: Estudios recientes muestran que más de 90% del agua embotellada y 83% del agua del grifo contienen microplásticos. Nadie está seguro de lo que eso significa para la salud humana, pero cantidades crecientes están apareciendo en nuestra sangre, estómagos y pulmones con una regularidad cada vez mayor. Las microperlas plásticas en los productos de belleza y otros materiales no recuperables empeoran la situación.
  • Promover la investigación de alternativas: Las soluciones alternativas a los plásticos a base de petróleo son limitadas y difíciles de expandir masivamente. Se necesita más investigación para hacer que las alternativas al plástico sean sostenibles y económicamente viables, así como disponibles para todos los consumidores.


Este Día Mundial del Medio Ambiente es la culminación de años de esfuerzos de los Estados Miembros para centrar la atención mundial e impulsar la acción alrededor de la contaminación por plásticos. ONU Medio Ambiente y sus Estados Miembros han desarrollado innovación científica y han forjado un nuevo consenso sobre las complejas relaciones entre los plásticos, la sociedad y el medio ambiente.

martes, 22 de mayo de 2018

Día Internacional para la Biodiversidad: 25 años conservando la biodiversidad global



Por Marcela Torres

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) entró en vigor hace 25 años, en diciembre de 1993. Mientras celebramos hoy el Día Internacional para la Biodiversidad, parece apropiado resaltar los logros globales y las tareas pendientes en un tema tan importante para el desarrollo sostenible, así como los aportes que puede realizar el turismo.

Los logros han sido significativos. Tal como se menciona en el mensaje de la Secretaria Ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Subsecretaria General de las Naciones Unidas, Dra. Cristiana Paşca Palmer: “la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas están en el centro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Además, el Acuerdo de París sobre el clima contempla la diversidad biológica, y el Foro Económico Mundial reconoce que la pérdida de diversidad biológica es un riesgo crítico. A su vez, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha organizado un trabajo focal sobre la Diversidad Biológica. París se ha declarado capital de la diversidad biológica, y en todo el mundo, los países, los gobiernos locales y la sociedad civil están intensificando sus acciones para salvaguardar la diversidad biológica”.

Sin embargo, los desafíos también son grandes y la biodiversidad continúa disminuyendo en todas las regiones del mundo a un ritmo alarmante. Tanto así que al menos 17 especies han sido declaradas extintas en lo que va del siglo 21, incluyendo la tortuga gigante de Pinta en Ecuador, el puma del este en las Américas y el delfín de Baiji en China, entre muchos otros.

¿Cómo puede el turismo ayudar a conservar la biodiversidad?

El turismo sostenible puede contribuir a la conservación de la biodiversidad de diversas maneras. Tal como he mencionado antes en este blog, el turismo puede tener impactos ambientales tanto positivos como negativos.

Muchos tipos de turismo dependen directamente de los servicios ecosistémicos y la biodiversidad (ecoturismo, agroturismo, turismo de bienestar, turismo de aventura, etc.) para brindar a los turistas experiencias de autenticidad cultural y ambiental, contacto con comunidades locales y educación acerca de la flora, fauna, ecosistemas y su conservación. Por otro lado, el tener demasiados turistas también puede tener un efecto negativo, degradante sobre la biodiversidad y los ecosistemas. Por lo tanto, es necesario planificar y manejar cuidadosamente la actividad para evitar impactos negativos sobre la biodiversidad.

En ese contexto, la Plataforma Empresa y Biodiversidad de la Unión Europea ha identificado las siguientes siete mejores prácticas para empresas turísticas:

  1. Identificar los impactos y dependencias de la empresa sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
  2. Evaluar los riesgos y oportunidades empresariales asociados con estos impactos y dependencias para educar a empleados, propietarios, proveedores y clientes.
  3. Desarrollar sistemas de información sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos, fijar metas medibles, medir y valorar el desempeño e informar los resultados. Éste es un paso clave para crear confiabilidad entre los actores externos y, al mismo tiempo, generar presión de pares dentro de la industria.
  4. Tomar acciones para evitar, minimizar y mitigar los riesgos para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, incluyendo la compensación cuando sea posible. Las metas para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos pueden basarse en los conceptos de “Ninguna pérdida neta”, “Neutralidad ecológica” o “Impacto positivo neto” e incluir el apoyo a compensaciones a la biodiversidad donde sea apropiado.
  5. Aprovechar oportunidades emergentes para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, tales como costo-eficiencia, nuevos productos y nuevos mercados. Las empresas pueden apoyar el crecimiento de mercados verdes y pueden ayudar a diseñar condiciones habilitantes eficientes para los mercados de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, que a su vez pueden llevar a la diversificación del producto turístico y complementar los esfuerzos para contrarrestar la estacionalidad de la oferta turística.
  6. Integrar la estrategia empresarial y sus acciones relacionadas con la biodiversidad y los servicios ecosistémicos a iniciativas de responsabilidad social empresarial más amplias.
  7. Involucrarse con pares empresariales y actores en el gobierno, en las organizaciones no gubernamentales y en la sociedad civil para mejorar la orientación y la política sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Las empresas pueden aportar capacidad significativa a los esfuerzos de conservación y tienen un rol clave en detener la pérdida de biodiversidad.

Asimismo, la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Programa de Naciones Unidad para el Medio Ambiente (PNUMA) han desarrollado una Guía de Buenas Prácticas para el Turismo para la Naturaleza y el Desarrollo. Su objetivo es proporcionar herramientas para hacer del turismo una industria más favorable a la biodiversidad y más socialmente justa. Con esa finalidad, examina los vínculos entre la expansión del turismo, la conservación de la diversidad biológica y el desarrollo y la reducción de la pobreza. Además, busca difundir un conjunto de herramientas de turismo sostenible que se han utilizado a nivel mundial, con beneficios comprobados para la biodiversidad y el desarrollo.

¡Celebremos este Día Internacional de la Biodiversidad reflexionando sobre cómo podemos incrementar el aporte del turismo a la conservación global de la biodiversidad!

domingo, 22 de abril de 2018

Día de la Tierra 2018: Fin a la contaminación con plástico, salvemos a Isla de Pascua


 Niños ayudando a reciclar en Isla de Pascua.
(c) Dirección Sociocultural de Chile


Por Marcela Torres

Toneladas de plástico son acarreadas por las corrientes marinas hacia destinos costeros, tales como Isla de Pascua. Esto se agrava por la cantidad de basura generada por turistas y residentes dentro de la isla. Por lo tanto, este paraíso en el Pacífico está en problemas y debemos ayudar a encontrar una solución.

“Fin a la contaminación con plástico” es el lema del Día de la Tierra 2018. Celebrado cada año el 22 de abril desde 1970, el Día de la Tierra marca el aniversario del nacimiento del movimiento ambiental moderno. Este año, el objetivo es brindar la información e inspiración necesarias para cambiar fundamentalmente la actitud y el comportamiento de los humanos ante los plásticos.

Océanos de plástico

Un estudio realizado por investigadores de tres universidades de los Estados Unidos y publicado por la revista Science estimó que “275 millones de toneladas (MT) de desechos plásticos se generaron en 192 naciones costeras en 2010, de las cuales entre 4,8 a 12,7 millones de MT llegaban a los océanos. El tamaño de la población y la calidad de los sistemas de manejo de desechos en gran medida determinan qué países contribuyen la mayor masa de desechos no capturados disponibles para convertirse en basura plástica marina”.

Entre los primeros 20 países que generan la mayor cantidad de desechos que llegan al océano, China está en el primer lugar y Estados Unidos en el número 20. El resto de la lista incluye 11 países asiáticos, Turquía, cinco países africanos y Brasil.


Mapa de los países analizados. Cuanto más oscuro el color, más plástico desechan.
(c) Science

Los plásticos no son biodegradables y solamente se desintegran en trozos más pequeños como resultado de su exposición solar. Conocidos como microplásticos, estos trozos miden menos de cinco milímetros y tienen aproximadamente el tamaño de una semilla de sésamo. Debido a su tamaño, son fácilmente ingeridos por peces y otra fauna marina y rápidamente ingresan a la cadena alimenticia, afectando igualmente a los seres humanos.

El problema de la basura en Isla de Pascua

Ubicada en la mancha de basura del Pacífico Sur, a más de 3.500 kilómetros de Santiago, Chile, la Isla de Pascua sufre no sólo por su propia generación de desechos, sino que también por los plásticos que arrastran las olas a través de las corrientes marinas. Para aprender más acerca de esta situación, la organización no gubernamental Race for Water Foundation realizó estudios en las playas de Ovahe y Anakena en 2015.

Atraídos por las gigantescas estatuas de Moai de la isla, más de 80.000 turistas visitan cada año este paraíso que sólo mide 163,6 kilómetros cuadrados y tiene una población residente de aproximadamente 6.000 personas. Esta oleada de visitante también afecta la capacidad de la isla para manejar sus desechos.

Las autoridades locales estiman que, para 2025, la Isla de Pascua habrá importado 32 toneladas de cartones, 18 de plástico, 12 de latas de aluminio y nueve de vidrio. Sin embargo, al no tener una planta de reciclaje propia, solamente un quinto de su basura es enviado al continente para ser reciclada. El resto es llevado al vertedero que ya está sobrepasado.

Tal como mencioné en una entrada anterior, los isleños ya han tenido importantes logros en la promoción del turismo sostenible. Los jóvenes locales también están involucrados activamente en la limpieza de playas, limpiándolas de plástico tanto como pueden, y se construyó una escuela de música con elementos reutilizados, tales como latas de aluminio, botellas de vidrio y neumáticos. Pero todavía hay mucho por hacer.


Escuela de Música de Isla de Pascua.
(c) Imagina Isla de Pascua

¿Cómo podemos ayudar? Rechazando y reduciendo el uso de plástico. Cuando no sea posible, podemos hacer nuestro mejor esfuerzo por reciclar y/o remover los desechos plásticos de las localidades donde causará el mayor daño. ¡Es nuestra labor enfrentar este problema de contaminación! Aprendamos más, busquemos maneras de ayudar, pidamos a las autoridades que actúen. ¡Feliz Día de la Tierra!

domingo, 11 de junio de 2017

¿Existen el consumo y la producción sostenibles en turismo?

© OMT - Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo

por Marcela Torres

¿Alguna vez se pregunta de dónde viene la comida que le sirven en un hotel? ¿Cuánta agua y energía consume el hotel? ¿Considera la sostenibilidad al elegir un hotel u operador turístico? ¿O al comprar cosas para su viaje?

Éstas son preguntas que vale la pena hacerse en una semana en la que el mundo celebró el Día del Medio Ambiente el 5 de junio y realizó la Conferencia sobre los Océanos en Nueva York, además del hecho que 2017 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Y preguntas como éstas se están debatiendo en el curso masivo abierto en línea sobre “Consumo y Producción Ecológicos”, organizado por el PNUD a través de su NBSAP Forum, que estoy facilitando en su versión en español.

¿Cuál es el rol de los consumidores en la promoción de la sostenibilidad en el turismo o en cualquier otra industria? Bueno, su principal rol es ejercer su poder del lado de la demanda de la economía. Cada vez más, las organizaciones internacionales y los grupos de intereses están haciendo esfuerzos por promover el consumo verde y muchos países y empresas ya han incorporado principios como “el que contamina paga” en sus legislaciones o estrategias de negocios.

No obstante, todavía existe un mito de que los consumidores individuales son quienes tienen la mayor responsabilidad en el consumo no sostenible y que al brindarles información acerca de las consecuencias sociales y ambientales, se puede lograr el consumo sostenible a través del mercado. Sin embargo, investigaciones realizadas por el Programa de Estilos de Vida y Educación del Marco Decenal de las Naciones Unidas han demostrado que existen algunos bloqueos mentales:
  • ideologías (“debería tener libertad de comprar lo que quiera” o “la tecnología solucionará los problemas ambientales”)
  • normas sociales (“me veré raro si lo hago” o “¿por qué debería hacerlo yo si los demás no lo hacen?”)
  • ‘aferrarse’ a capital no sostenible (“bueno, ya tengo el automóvil…”)
  • falta de confianza o negación (“¡Esas etiquetas ecológicas son solamente una estrategia de marketing!”)
  • riesgos percibidos del consumo sostenible (“¿Qué pasa si las celdas fotovoltaicas no funcionan de manera confiable?” o “¿Tal vez mis colegas piensen que soy pobre si tomo el tren?”)
  • sentir que sus acciones no harán ninguna diferencia (“Soy uno más entre 7 mil millones”)
  • manipulación emocional mediante el marketing y la publicidad (“Será más feliz con estos productos”)

No me entiendan mal. Los consumidores pueden y deberían hacer una diferencia, ya sea de manera individual o colectiva. Pero el estar informados no es suficiente para que tomen acciones. A veces no tienen opciones. ¿Cuántas instalaciones de reciclaje existen cerca de sus hogares o (en el caso del turismo) en sus hoteles? ¿Cuál es el costo de elegir una opción sostenible por sobre otra que no lo es?

He hablado previamente sobre esto en un artículo publicado (en inglés) por la revista académica Journal of Ecotourism. Uno de los principales obstáculos que debe superar el movimiento del turismo responsable es que este tipo de turismo es generalmente más caro que el turismo tradicional. Si busca datos de marketing en la internet, encontrará muchas estadísticas indicando que el turismo responsable es una creciente tendencia global y que los consumidores de hoy esperan que las empresas de viajes incorporen la sostenibilidad a su oferta de productos. También hallará muchas encuestas arrojando altos porcentajes de personas que declaran que preferirían una empresa de viajes sostenible por sobre otra que no lo es. ¿Pero qué tan cierto es esto en realidad?

Hay una trampa… No puedo decir que la gente necesariamente miente cuando responde a una encuesta, pero sus respuestas a menudo pueden estar influidas por lo que consideran ser cortés o políticamente correcto. Honestamente, ¿diría usted alguna vez (dada la evidencia global de contaminación) que para usted “no es importante la contaminación” o que le “gusta contaminar”? Probablemente no.

Por otro lado, las personas pueden en realidad querer elegir la sostenibilidad, pero no pueden. La verdad es que, en general, la gente “no tiene la intención de contaminar” o de elegir opciones sostenibles. Pero a veces no tienen alternativas, ya sea porque no existen iniciativas de sostenibilidad donde viven o alojan, porque tienen fuertes bloqueos mentales o porque simplemente no pueden costearlas.

La buena noticia es que, cada vez más, la filosofía del turismo responsable está permeando muchas de las empresas de turismo tradicional. Si bien es posible el turismo masivo nunca desaparezca del todo, sí creo que todas las empresas, al final del día, incluirán al menos algunas medidas para contribuir a la sostenibilidad y que los turistas (como consumidores) tienen un importante rol que cumplir en este proceso.

sábado, 29 de abril de 2017

¡Vamos a ver las ballenas! Pero hagámoslo con cuidado



por Marcela Torres

Hace poco vi una hermosa y conmovedora película argentina-española llamada El faro de las orcas, ambientada en la costa de un pequeño pueblo de la Patagonia. Si bien se centra en la historia de un niño con autismo, también plantea los peligros de motivar a los turistas a acercarse a las orcas. Las orcas en libertad no atacan a los seres humanos, dicen los expertos. Sin embargo, otras personas podrían argumentar que nunca está demás ser cuidadoso.

Por esa razón, tal como lo he mencionado antes, diversos países y organizaciones, incluyendo la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y Whale and Dolphin Conservation (WDC), han elaborado directrices para la observación de ballenas y delfines, con la finalidad de evitar daños tanto a los mamíferos marinos como a los seres humanos. En Chile, el Gobierno promulgó el reglamento para la observación de vida silvestre marina en 2011 y luego publicó dos manuales de mejores prácticas, uno de ellos en conjunto con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). En Argentina también está regulada esta actividad.

Australia es, sin duda, uno de los líderes en la promoción del turismo responsable, especialmente en hábitats marinos. En 2009, tuve una experiencia inolvidable de observación de ballenas en un ferry que nos llevó desde Sydney hasta el sitio de alimentación de un grupo de ballenas jorobadas.

Era un día despejado y soleado. Todavía puedo sentir el viento frío y el agua del mar salpicándome entera cuando las olas subían y bajaban el ferry. Estaba sobre la cubierta junto a otros turistas quienes, como yo, estaban entusiasmados y gritaban cada vez que veían asomarse una cola, una aleta o una cabeza, desatando una locura por tomar una foto o video de estos animales. Sin embargo, la tripulación del ferry nos mantenía en línea con su personal de cubierta y con permanentes instrucciones y explicaciones entregadas a través de altoparlantes.

Educar y crear conciencia son acciones clave para garantizar un turismo responsable. Por ejemplo, mientras navegábamos hacia las ballenas, vimos un video educacional corto acerca de estos animales y de las normas para su observación. En muchos casos, las directrices y reglamentos también exigen a las empresas que contribuyan a la conservación y el monitoreo de estos mamíferos marinos, reportando cualquier avistamiento a la autoridad correspondiente.

Además de tener en cuenta estas orientaciones, hay dos cosas más que pueden hacer para asegurarse una experiencia segura y placentera: buscar información acerca de las especies y sus hábitats antes de ir a su encuentro y confirmar que están viajando con un operador turístico certificado que respeta a estos animales y las regulaciones para acercarse a ellos.

¡Las ballenas son criaturas impresionantes! Han existido por más de 30 millones de años y fascinan a gente de todo el mundo. Pero muchas de ellas están amenazadas y debemos actuar con responsabilidad cuando nos embarcamos en una aventura de observación de ballenas.